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Alimentación Consciente, ¿hablamos de MODAS?

Saludable, equilibrada, intuitiva,… ¿Nos hablan de Alimentación Consciente?

Cada vez nuestra alimentación tiene más y más adjetivos que la definen. De este modo, ya no sabemos si quieren decir lo mismo, si son cosas diferentes o a qué nos referimos en cada momento.


Pero más lejos de utilizar todos estos términos cuando nos referimos a nuestra alimentación, lo importante es entender realmente lo que significa cada uno de ellos, qué es lo que implican y el impacto que tienen en nuestra calidad de vida. 

Si tú, como yo tiempo atrás, te has encontrado perdido con tantos nombrecitos que sólo parecen modas para decir lo mismo con diferente nombre, ¡ESTÁS EN EL LUGAR ADECUADO!


Independientemente de tu alimentación actual (onmívora, vegetariana, vegana, etc), vamos a ver lo que cada uno de ellos quiere decir y cómo sacar el máximo partido a todo ese conocimiento.


¡SIGUE LEYENDO QUE TE LO CUENTO!

Hoy en día parece que está muy de moda ponerle adjetivo a todo lo que hacemos con nuestra alimentación. Seguimos una dieta cetogénica, macrobiótica, vegana, paleo, etc. Pero, ¿qué pasa con esos términos más genéricos que nos hablan de alimentación saludable, equilibrada, …? Muchas veces usamos los términos indistintamente sin tener muy claro si quieren decir lo mismo o no. Así que, en la publicación de hoy, ¡dejemos las cosas claras!

Alimentación Equilibrada

Una alimentación equilibrada es aquella que nos permite mantener un estado de salud óptimo y nos aporta la energía para que el organismo lleve a cabo sus funciones. Es decir, que implica que nuestra alimentación esté orientada a impulsa nuestra salud, teniendo en cuenta que esa alimentación cubra nuestros requerimientos energéticos.


Este último aspecto es muy importante, ya que, de no ser así, podríamos entrar en una situación de deficiencia energética.

En ese momento, el organismo no tendría suficiente energía para llevar a cabo todos los procesos fisiológicos y priorizaría aquellos más esenciales para la propia supervivencia.

  Este hecho suele ser más habitual en personas que practican deporte, ya que sus requerimientos suelen ser superiores. Principalmente se observa en mujeres, generando alteraciones del ciclo menstrual y de la salud ósea, entre otras. Aunque puede producirse en cualquier persona y población. 


Por lo tanto, si no cubrimos estos requerimientos energéticos, nuestro organismo no será capaz de mantener un estado óptimo de salud.


Así que no solo se trata solo de alimentarse de forma adecuada, sino de alimentarse “suficiente”. 

Y entonces, ¿que pasa con la Alimentación intuitiva?

En este caso estamos hablando desde un punto de vista diferente. Una alimentación intuitiva será aquella que se basa en la intuición. Es decir, que las acciones dentro de nuestra alimentación estarán guiadas por percepciones propias e íntimas que no requieren de razonamiento. 

De forma más concisa, diré que es aquella que se centra en escuchar las sensaciones internas de hambre y saciedad

Teniendo en cuenta que el acto de comer se ve influenciado por multitud de factores, este aspecto es muy importante. Estamos rodeadxs de estímulos que actúan como desencadenantes de pautas de alimentación en las que estas señales del cuerpo no se escuchan. Estímulos internos, externos y/o contextos culturales que nos empujan a comer sin hambre o no ser capaces de sentir saciedad. Entre estos factores podemos encontrar:

  • Emocionales: comer en respuesta a emociones como la tristeza, el aburrimiento o la ansiedad.

  • Sociales: comer sólo porque sea la hora de comer; creencias; contextos culturales, ambientes sociales.

  • Cognitivos: autocontrol o autoexigencia.

Ten en cuenta que el hambre no es más que una señal que nos indica una necesidad fisiológica de ingerir alimentos. Y por su parte, la saciedad nos habla de la satisfacción de esa necesidad. Por tanto, si somos capaces de percibir y responder a estas dos señales, estaremos dando a nuestro cuerpo aquello que necesita. Pero esto no es aplicable al 100% de los casos. Como siempre, el contexto es primordial.

Escuchar las señales de nuestro cuerpo puede conseguir que nuestras acciones estén mucho más enfocadas a potenciar nuestra salud y bienestar a todos los niveles. Pero esto no tiene porqué ser siempre así. Una persona puede estar llevando una alimentación totalmente intuitiva y no estar llevar una alimentación adecuada.

Para entenderlo mejor, te pongo un ejemplo.

Muchas personas deportistas que realizan deportes de alta intensidad, tienen requerimientos energéticos muy altos. Sin embargo, en algunas de estas personas el deporte puede generar un efecto anorexígeno. Y, ¿qué significa esta palabreja? Simplemente quiere decir que estas personas presentan una disminución del apetito tras la práctica deportiva. Esto dificulta que puedan alcanzar sus requerimientos diarios y, por tanto, se corre el riesgo de que entren en situaciones de deficiencia energética si únicamente comen en respuesta a las señales de hambre y saciedad. 

Por tanto, en estas personas, esta alimentación intuitiva no sería equilibrada, ni potenciaría un estado de salud óptimo.

Así que, por favor, siempre tened en cuenta el contexto y la individualización.

Entonces, ¿qué es una ALIMENTACIÓN CONSCIENTE?

En este caso te diré, que la alimentación intuitiva es una de las piezas de la alimentación consciente, pero que la alimentación consciente engloba otros aspectos. No solo tiene en cuenta las señales de hambre y saciedad, sino también la respuesta ante esas señales. 


Probablemente, sea uno de los términos más "de moda" relacionado con la alimentación. Conocido en inglés como Mindful eating nos referimos a tomar conciencia, sin juzgar, de lo que experimentamos a nivel físico, mental y emocional en el acto de comer, así como en los momentos previos y posteriores. Se puede decir que es lo contrario de comer con el piloto automático puesto (que por desgracia, con nuestro estilo y ritmo de vida, suele ser bastante habitual).

Obviamente, como su nombre indica, estas estrategias proceden de lo que se conoce como Mindfulness que se basa en técnicas de atención plena. 


Prestar atención plena a todo aquello que rodea a nuestras elecciones y acto de comer, para reconocerlo, aceptarlo y ser consciente de cómo nos hace sentir, nos ayudará a transformar aquellos hábitos y patrones que realmente no están potenciando nuestro bienestar a todos los niveles.

Además, nos ayudará a tomar elecciones muchos más conscientes en base a nuestras propias sensaciones y no en base a los estímulos del entorno. 


Convertirá el acto de comer es una experiencia gratificante y satisfactoria, más fluida y lejos del (auto)control mucho más cognitivo o mental.  


Dentro de esta atención plena, entran en juego diferentes aspectos. Te pongo un ejemplo de ejercicio que puedes poner en práctica:

  • Mantener un ambiente tranquilo y lejos de distracciones (fuera tele y móvil, que son equipos que nos encienden rápido el piloto automático)

  • Observa qué piensas, cómo te sientes 

  • Observa el alimento (vista)

  • Percibe su olor (olfato)

  • Si es posible, siente su textura (tacto)

  • Saborea totalmente manteniendo el alimento en la boca el tiempo suficiente con la correspondiente masticación (gusto)

  • Vuelve a observar qué piensas, cómo te sientes


Tómate tu tiempo en cada uno de los pasos. 

Y ahora, ¿no crees que ha sido una experiencia bastante diferente de lo habitual, independientemente de lo que hayas comido?

Obviamente, y por desgracia, no siempre disponemos del tiempo suficiente para poder repetir ese proceso en cada bocado de las comida del día, pero cuanto más seas capaz de integrarlo en tu día a día, mayor experiencia será el propio acto de comer y, seguramente, tus elecciones estarán más orientadas a alimentos que te hagan sentir bien internamente, reflejándose de forma externa. 

También nos ayuda a observar nuestro estado (nuestro contexto), tomar una pausa y disminuir la reactividad frente a determinadas situaciones. Vamos que, si un día te comerías un camión por la ansiedad o el estrés, párate y observa. Reconoce lo que sientes y acéptalo. Respira. Y simplemente esa pausa te permitirá ver las cosas con perspectiva y actuar de forma más consciente.  

Y, ¿toda alimentación CONSCIENTE es SALUDABLE?

Podríamos decir que sí, pero no tiene por qué ser 100% cierto.

Me explico.

Una alimentación saludable es aquella que conserva y restablece la salud corporal y es provechosa, principalmente para el bien del alma (bonita definición de la RAE, Real Academia Española). :)


De esta manera, una alimentación que no potencia la salud en ningún aspecto, pero la persona es totalmente consciente de cada uno de sus actos, sería consciente, pero nada saludable.

No obstante, hay que reconocer que cuanto más consciente es una alimentación, y más consciente somos de los resultados, sensaciones, emociones, etc. que nuestra alimentación genera, es mucho más probable que llevemos a cabo elecciones que promuevan el autocuidado y la autocompasión.

Una alimentación basada en el amor y la amabilidad hacia nosotrxs mismxs. Esto va a permitir que tengas una mejor experiencia y relación con la comida, y de forma inherente, potenciará tu salud a todos los niveles (físico, mental y emocional). 

Y después de llegar hasta aquí, igual todavía te estás preguntando...

Y entonces, ¿qué hago? ¿Cómo llevo una alimentación que cubra todo?

Personalmente considero que una alimentación consciente de forma inherente nos llevará a una alimentación equilibrada, intuitiva y saludable, siempre con los matices necesarios dentro de nuestra situación.


Debemos tener en cuenta que habrá multitud de factores externos que orienten nuestras elecciones y aunque queramos evitar al máximo estos estímulos, las estrategias de evitación no serán sostenibles a largo plazo. 


Estamos rodeados de mensajes, anuncios, noticias, etc que condicionan nuestras elecciones. A esto se suman nuestras propias vivencias personales y otros factores como pueden ser el autocontrol y la autoexigencia.


Por eso, lejos de recomendaciones de dietas altamente restrictivas o de pautas flexibles, alimentación monotemática y un sin fin de opciones que podemos encontrar hoy en día navegando por la red, considero que es importante...


Conocer cómo, porqué y para qué tomo determinadas elecciones en relación con la comida será clave.

No digo que sea fácil y en muchas ocasiones necesitaremos ayuda para tener una mayor perspectiva. Además, también es importante tener es una visión más global del estilo o patrón de alimentación que llevamos para que, aunque esos factores externos/internos puedan tener un mayor peso es un determinado momento, de forma consciente nuestra alimentación siga potenciando la salud y el bienestar a todos los niveles (físico, mental y emocional).


CONCLUSIÓN

Desde mi punto de vista, ningún mensaje ni ninguna estrategia tendrá el efecto deseado a largo plazo si no construimos una sociedad llena de personas que tengan las herramientas y los recursos necesarios (información, etc.) para hacer las elecciones más conscientes en cada momento dentro su propio contexto. 

La alimentación no es una ciencia exacta y puede que 2+2 no sean 4, pero lo que está claro es que es una pieza clave para conservar tu salud e impulsar tu bienestar.


¿A qué esperas para tomar CONCIENCIA de ella?


Un abrazo y nos "vemos" en los comentarios.


¡Que tengas un gran día!